La primera entrada de este Blog estuvo dedicada al desconocimiento general de la Terapia Ocupacional y a partir de la misma surgieron varias preguntas que hoy, para despedir el curso, nos gustaría responder. Las cuestiones fueron las siguientes “¿Por qué no somos conocidos? ¿Por qué no se nos valora? ¿Qué podemos hacer para cambiar esa situación?”.
Es cierto que la Terapia Ocupacional es una disciplina nueva, pero creemos que eso no es excusa suficiente para justificar su desconocimiento.
En primer lugar, es frecuente que nuestra actividad profesional se solape con la de otras profesiones y esto da lugar a posibles intrusismos que nos afectan a la hora de consolidar nuestra profesión. Por eso hay que tener muy claro cuáles son las bases de nuestra disciplina y hacer uso de ellas para justificar nuestras acciones, pese a que también es importante saber trabajar en coordinación con otros profesionales.
Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que la gran mayoría de terapeutas ocupacionales son mujeres y que en la sociedad actual persisten ciertos valores aun cargados de matices tradicionales sobre el rol de la mujer y el hombre. Por ello, en muchas ocasiones nuestra profesión no es tan valorada como otras de predominio masculino. A su vez, muchas mujeres tienen que decidir si continuar con su carrera o dedicarse a otro tipo de expectativas, como por ejemplo, ser madre, esto da lugar a que muy buenas profesionales tengan que disminuir su implicación profesional y conformarse con el ejercicio cotidiano de la Terapia Ocupacional sin ir más allá en la promoción de nuestra disciplina.
Otro lastre existente en la Terapia Ocupacional es la falta de investigación y difusión de nuestra labor ya que muchos profesionales se acomodan al puesto de trabajo. Además, lo poco que se publica se realiza en revistas de TO, por lo que no llega a otras áreas de conocimiento y sectores de la población. Esto da lugar a que en muchas ocasiones no se valore nuestra labor. Otra causa de ello es que muchos profesionales no saben justificar su trabajo, lo que produce que mucha gente opine que nuestra labor podría llevarla a cabo otra persona o que no es necesaria.
Estas son algunos de los razonamientos que nosotras encontramos pero es trabajo de todos detectar los problemas para ponerles remedio. Así que ahora que iniciamos esta nueva etapa de acceso al mercado laboral (o lo intentaremos) lo ideal sería promover la difusión sin olvidar los conocimientos aprendidos a lo largo de estos años y no entenderlo como un final sino como una formación continua.
Mucha suerte a todas y a todos
Mucha suerte a todas y a todos
Azahara, Esther, Maria, Paloma y Victoria


Mucha suerte a las cinco chicas del espejo!!
ResponderEliminar